¿Cómo podar un olivo correctamente?

Última actualización: 07.10.22

 

El olivo es uno de los árboles más conocidos en la geografía española, siendo además fuente de sustento para muchas personas. Este árbol, pese a su resistencia, requiere de ciertos cuidados. Uno de los más importantes es el proceso de poda, que varía según la edad de la planta.

 

Quienes viven en España, especialmente en la cuenca mediterránea, tienen al olivo como vecino. Basta salir de viaje por cualquier carretera para ver extensas plantaciones de este árbol. También lo vemos en pequeños terrenos cuando salimos a caminar por el campo e incluso es una especie habitual en muchas ciudades, empleándose como árbol ornamental.

Uno de los secretos de esta especie es su gran resistencia, que soporta periodos de sequía e incluso crece de forma silvestre. No obstante, tanto si se trata de árboles destinados a la producción de aceituna como de ejemplares ornamentales, es conveniente conocer sus cuidados. Uno de los principales es la poda, en la que se retiran las ramas de olivo que puedan afectar al crecimiento y desarrollo de la planta. Un proceso que figura en cualquier guía de tratamientos del olivo y que varía conforme a la edad que tiene el ejemplar y a sus necesidades concretas.

 

Cuándo se podan los olivos

Lo primero que tenemos que saber es que la poda del olivo debe realizarse cada dos años aproximadamente, de forma general. Por otra parte, la época de poda del olivo comprende el periodo que va desde otoño a invierno. No obstante, si en la zona los inviernos son muy fríos, conviene retrasar la poda a los meses de febrero y marzo. La razón es que esta masa arbórea adicional protege el árbol frente a las bajas temperaturas de esa época.

En todo caso, la poda debe realizarse cuando la actividad vegetativa del árbol sea reducida. Por tanto, si vemos que la corteza se desprende, no deberíamos ejecutar la poda. Este efecto se produce cuando el árbol está creciendo, lo que demuestra que existe actividad. Justo lo contrario que necesitamos para la poda.

 

Cómo podar un olivo

Cuando se trata de saber cómo podar olivos, es importante tener en cuenta las características del árbol que vayamos a tratar, dado que no es lo mismo el olivo joven que el viejo o el ornamental. Por eso, vamos a ver las diferencias entre cada uno de estos procesos de poda.

Cómo podar un olivo joven

El olivo joven o en formación es aquel que se encuentra en los primeros años de su siembra. La poda de estas plantas se realiza de forma anual, suponiendo una excepción al periodo bianual que hemos comentado. El objetivo de esta poda del olivo joven es ir creando una forma y una orientación adecuada, que facilite la recogida de la aceituna o que genere un diseño agradable, en caso de ser un olivo ornamental.

Para ello, se recomienda atar una especie de barras de orientación que marquen la altura del árbol, en torno a un metro de altura. La idea es evitar que salgan brotes secundarios más allá del principal, así que procederemos a limpiar el tronco de lo que sobre. Pasados tres años, la poda servirá para eliminar las ramas enfermas y las rotas. También conviene aligerar la copa, para que el sol llegue bien a la base.

 

Cómo podar un olivo en producción

La fase de producción es aquella en la que el árbol empieza a dar fruto. Durante esta fase, la idea es ir eliminando las ramas más viejas y menos productivas, permitiendo que las ramas jóvenes puedan crecer. Como siempre, es necesario asegurar un adecuado aporte solar a todas las ramas, ya que esta luz es clave para el crecimiento. Por tanto, en este proceso también conviene eliminar los excesos de ramas en la parte superior, especialmente si son poco productivas.

En el caso de la poda del olivo ornamental, en este fase se sigue trazando la forma del árbol. La idea es mantener el adecuado suministro de luz a la base del árbol, consiguiendo igualmente una forma adecuada. Una cuestión en la que el arte del jardinero empieza a desplegarse.

Cómo podar un olivo viejo

Finalmente, es momento de hablar de la poda del olivo viejo. Recordemos que este árbol puede llegar a vivir cerca de mil años, manteniendo una alta producción durante los primeros centenares de ellos. En esta fase de envejecimiento es necesario identificar las ramas con más antigüedad, que serán las que deberemos eliminar.

Las ramas viejas del olivo se reconocen por detalles como un mayor engrosamiento o una menor presencia de hojas, lo que indica su baja actividad vital. A cambio, la rama consume una gran cantidad de energía, que roba a las ramas más jóvenes. En esta poda, también deben eliminarse las ramas rotas y enfermas, asegurando el comentado tránsito de luz solar a la parte inferior del árbol.

 

Ejecutando la poda

Para podar un olivo, es necesario usar herramientas adecuadas, tales como la tijera de cizalla, el hacha o la motosierra. Elegiremos una u otra opción dependiendo del grosor de la rama a cortar. Es clave realizar cortes limpios. En caso de que se produzcan heridas, es imprescindible usar un sellador adecuado.

Aunque hay diversas opiniones al respecto, lo más recomendable es empezar de arriba hacia abajo. En esta parte superior están las ramas más viejas y también las que más sol roban a la base. Este proceso descendente permite formar la copa y seguir la línea trazada conforme bajamos hacia el suelo.

Finalmente, aunque no pertenece exclusivamente a la fase de poda, no debemos olvidarnos del abonado del olivo. Debido al tamaño de los árboles y las extensiones cultivadas, es obvio que deberemos guardar las regaderas (puedes encontrar aquí algunas opciones para comparar) para los olivos bonsái.

El problema del abonado es que no se utiliza un solo producto ni tampoco nos fijamos en una época concreta, pues la necesidad de nutrientes varía a lo largo del año. Es importante ejecutar un análisis del suelo y de la planta. Esto permite centrar ese abonado según el nutriente más escaso en el desarrollo de la planta. Una cuestión que requiere de bastante más atención que el proceso de poda que hemos comentado. 

 

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