Todo lo que tienes que saber sobre el Jacinto

Última actualización: 28.11.22

 

Son muchas las plantas bulbosas incorporadas a los jardines e interiores del hogar, cuya presencia brinda una deslumbrante belleza y aroma que invitan a relajarse. Los jacintos silvestres son un buen ejemplo de este tipo de especies, caracterizadas por ser una variedad de fácil cultivo en tierra o agua durante cualquier momento del año.

 

El Hyacinthus Orientalis, conocido comúnmente como Jacinto, es una planta que se origina en África meridional, cuyo nombre significa “el gozo del corazón” o “constancia”, de acuerdo con los botánicos y el lenguaje dado a las flores.

Se trata de una especie perteneciente a la familia de las Liliáceas y subfamilia de las Asparagáceas, que posee un follaje de tipo perenne, es decir, siempre mantiene su verdor. Por su parte, las hojas son rectas, carnosas y nacen en formación de roseta. Además, la altura de la planta no sobrepasa los 30 centímetros de alto.

Otra particularidad de la especie es su envolvente y suave olor, emitido por la flor de jacinto, que aromatizará el jardín, la sala de estar, habitación o cualquier estancia del hogar donde decidas incorporar la planta que, dicho sea de paso, es apta para exteriores e interiores. Este último aspecto se debe al tamaño pequeño alcanzado por el jacinto, que le permite ser sembrado al aire libre, en macetas pequeñas o en una botella con agua.

También, conviene comentar el color del jacinto, que puede ser rosa, blanco, azul, purpura, rojo, amarillo y naranja. En este sentido, es importante tener presente que la tonalidad apreciada en el bulbo será la adquirida por la flor.

El jacinto es una flor de gran popularidad en todo el mundo, empleada para aromatizar, decorar los espacios y para crear hermosos ramilletes florales, en combinación con otras especies. Asimismo, esta planta puede ser usada como fitorremediador, debido a que tiene la capacidad de eliminar metales pesados del suelo y favorecer el sano crecimiento.

 

Paso a paso para cultivar una planta de jacinto

Plantar jacintos puede llegar a ser una tarea sencilla y muy divertida. Claro está, si eres de las personas apasionadas por el mundo de las plantas. A continuación, presentamos el paso a paso para cultivar jacintos en el suelo, maceta y agua.

En el suelo

Para iniciar el proceso de siembra del jacinto en tierra, se deben analizar las condiciones de la superficie, es decir, que esta posea un buen drenaje, ya que dicha especie no crece en suelos con un alto porcentaje de humedad.

El siguiente paso es cavar un agujero en la tierra, cuyo formato espacioso deberá adaptarse al tamaño del bulbo que se pretende sembrar. Lo recomendado es que el orificio tenga 10 centímetros de profundidad y no menos de 7 centímetros de ancho. De esta manera, la planta se desarrollará correctamente y se mantendrá protegida de la temperatura fría, característica de la temporada de invierno.

Seguidamente, se debe proceder a introducir los bulbos en los agujeros, siendo cuidadoso de que la sección puntiaguda quede direccionada hacia el exterior, puesto que desde dicha área se efectúa el crecimiento de la planta. Después, rellena el agujero con tierra y algún sustrato o abono. De esta manera, se le aportarán una serie de nutrientes a la planta.

Finalizada la siembra las plantas, estas requerirán un inmediato riego, pero recuerda que sólo se trata de humedecer un poco la tierra sin llegar a empaparla.

 

En maceta

Plantar bulbos de jacinto en maceta también es un proceso conocido como “forzado” o “crecimiento interior”. En todo caso, se trata de una técnica con pocos pasos, comenzando por la selección del contenedor o maceta. Recuerda que, el único requisito para dicha estructura, es que debe poseer en la base una serie de perforaciones pequeñas, encargadas de la filtración del agua.

Después, rellena la maceta con aproximadamente cuatro centímetros de tierra y coloca los bulbos tratando, en lo posible, de que se acoplen a dicha superficie. Así, podrás rellenar la maceta con tierra y sustrato, pero no olvides dejar descubierta la punta de la planta.

Los días siguientes tendrás que mantenerte atento, ya que en el momento que crezcan las hojas, se debe colocar el jacinto en un lugar donde pueda estar en contacto con los rayos del sol, pero conservando una temperatura ambiente no mayor a los 10°C.

En agua

El cultivo de jacintos en agua es conocido como hidro – cultivo y es una técnica sencilla, que te permitirá disfrutar de una hermosa floración en casa. Sólo se deben colocar los bulbos seleccionados en una bolsa sintética y, seguidamente, llevarlos al refrigerador a una temperatura de 5°C, por un lapso de tiempo de seis semanas.

Deberás adquirir un jacintero, que es un jarrón especial para el cultivo de este tipo de especies. Después, vierte agua en el recipiente y coloca el bulbo sin que quede totalmente sumergido. Tras el paso de algunos días, el brote comenzará a crecer y, al alcanzar un promedio de 10 centímetros. Después de este tiempo, deberá colocarse el jarrón en un área iluminada por el sol, para que la floración se inicie gradualmente.

 

 

Jacinto: Cuidados básicos

En cuanto a los cuidados, el jacinto requiere atención desde el período de plantación, ya que es necesario conseguir un correcto nivel de humedad en la tierra, que es fundamental para que se dé el brote del bulbo. De igual manera, durante el desarrollo de la especie, debe establecerse una rutina de riego, que favorecerá la floración.

De igual manera, al preguntarse cuándo plantar los jacintos, hay que tener en cuenta que si se planea hacer en exteriores, entonces las temporadas adecuadas son la primavera y el otoño, mientras que un cultivo forzado o en agua resulta idóneo en invierno.

Por otra parte, la colección de la especie en un espacio fresco y con una poca exposición a la luz solar es muy recomendada, para que la flor no se abra abruptamente y, por ende, tenga una vida un poco más larga.

Cuando se trata del jacinto, los cuidados a tener en consideración para su sano crecimiento son sencillos de ejecutar. Sólo es necesario documentarse un poco y poner en práctica lo aprendido, para comenzar a cultivar esta especie.

 

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